Semilla que germinó, y aquel árbol nació,
y con fuerza creció, sus ramas quieren besar,
las nubes que ven pasar; los pajaritos le dan
su canto en suave trinar.
Una semilla de amor en María anidó,
por la gracia de Dios.
María dijo aquel "Si", y en su interior fue feliz
la vida latiendo está en su vientre virginal.
Árbol que sombra nos das,
niño que enseñas a amar:
Dos vidas con un final que al mundo despertarán.
En nueva vida de amor, que nos regalará Dios.
El árbol se estremeció cuando el hacha golpeó
y su vida truncó, dos ramas quieren dejar
por si hace falta una cruz.
Sigue el hacha en su golpear
en aquel árbol sin luz.
Cuando aquel Niño creció su Palabra se oyó
cual tormenta de amor; pero quien lo entendió
lo condenó sin piedad a morir en una Cruz,
que de aquel árbol hará.
Árbol que fuiste la Cruz, morada cruel del Señor.
Árbol, no tengas temor. Él te hizo signo de amor.
Hombre, si aprendiste a amar, Jesús en ti vivirá.