El Pueblo de Dios lento caminaba
y por el desierto, su Dios lo guiaba.
El Pueblo de Dios, era rico de nada,
tenía esperanza, y así caminaba.
HOY SOMOS TU PUEBLO, SEÑOR,
Y ESTAMOS EN MARCHA;
SOLAMENTE TU GRACIA
NOS BASTA Y ALCANZA.
El Pueblo de Dios, también vacilaba;
a veces costaba creer en su amor.
El Pueblo de Dios, llorando rezaba,
pedía perdón, y recomenzaba.
El Pueblo de Dios a lo lejos miraba
la tierra querida que su amor preparó.
El Pueblo de Dios sonreía y cantaba
y en sus trabajos su amor proclamaba.