La Cuaresma, cristianos,
os llama a penitencia,
que es tiempo de clemencia
que es tiempo de perdón.
Venid y amargo llanto
derramen vuestros ojos,
y su rigor y enojos olvidará el Señor.
En la Cruz vedle al Hijo
sus brazos amorosos
esperan, ya ansiosos al pobre pecador.
Por tu Cruz, dueño amado,
y por tu Madre pía,
perdona al alma mía, mira mi contrición.