El destino de nuestro mundo es volver a los brazos
del Padre Dios, pero muchos no lo saben porque
todavía nadie se los contó. ¿Cómo es posible que
tanta gente aún no se haya enterado de la noticia
más grande que puede su vida del todo cambiar?
SEAMOS, SEAMOS UNO PARA QUE EL MUNDO CREA (2)
LOS MISIONEROS SEAMOS UNO PARA QUE EL MUNDO
CREA. MÁS ALLÁ DE LAS FRONTERAS, SI SOMOS UNO,
EL MUNDO CREERÁ.
Jesucristo fue el primero que esta Buena Nueva
anunció, la predicó con su vida, su muerte de cruz
y su resurrección. Reunió a doce amigos para
confiarles la gran misión de contarle a todo el mundo
que Dios, nuestro Padre nos quiere salvar.
Nosotros llevamos hoy su mensaje de esperanza y amor
adonde reinan la muerte, injusticia, miseria, violencia y
dolor. Nos impulsa el Espíritu Santo, nos guía y acompaña.
¡Y hasta la Madre de Dios nos lleva de la mano en este
caminar!
Hoy más que nunca es urgente que salgamos de nuestra
tierra a proclamar el kerygma: que está entre nosotros el
Reino de Dios. Pero para eso debemos ser uno como
uno es Dios, porque sólo si vivimos eso que anunciamos,
el mundo creerá.