Creciendo junto a ti, descubrí la verdad, la pureza y la paz.
Me enseñaste a seguir, me enseñaste a vivir en un mundo
de injusticia y soledad. Guiaste nuestra juventud, sed de
vida y esperanza, respuesta sincera al mañana. Fuerza
capaz de crear y de hacer un todo de la nada.
MADRE, QUE CUANDO PASEN LOS DÍAS, TUS
ENSEÑANZAS PERDUREN Y QUE EL MUNDO NO
ME ABRUME. Y QUE PUEDA LEVANTARME EN LAS
CAÍDAS, INVOCANDO TU PRESENCIA QUE DA VIDA.
Que el ruido de las cosas no acalle el silencio de tu amor.
Enséñame a forjar un camino donde no exista el odio, la
mentira ni el rencor. Dame la mano hermano, para que
junto con nuestra Madre curemos todas las heridas con fe
esperanza y perdón, despertando siempre con una sonrisa.