FELIZ DE TI, FELIZ DE TI MARÍA,
PRECIOSA MADRE DE MI REDENTOR.
TODA LA IGLESIA SE ALEGRA CONTIGO,
CANTA SUS ALABANZAS AL SEÑOR. (2)
Quien soy yo para que venga a mi,
la madre de mi Dios,
si pobre es mi casa,
como pobre es mi corazón.
Ven con tu presencia a perfumar
a este mundo sin amor.
Y enjuga las lágrimas
de este mundo que sufriendo está.